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Desarrollo organizacional y valores, la clave del crecimiento

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Rodrigo Ayala

Desarrollo organizacional y valores, la clave del crecimiento

Tabla de contenidos

Alcanzar el crecimiento es el ideal de las organizaciones y hacer que suceda es más difícil de lo que parece. Esto depende de una serie de factores que van desde el modelo operativo hasta los valores individuales de las personas que integran la empresa. 

De acuerdo con un estudio realizado por Mckinsey & Company, las organizaciones en las que el departamento de Recursos Humanos (RR. HH.) proporcionan una experiencia positiva para los colaboradores tienen 1.3 veces más probabilidades de reportar un desempeño organizacional mayor. 

La realización individual de las personas tiene un impacto directo en los resultados de las empresas, motivo por el que son cada vez más los esfuerzos enfocados en el desarrollo organizacional y los valores para el crecimiento. 

En este artículo abordamos la importancia de estos elementos para fortalecer el rendimiento de todos los involucrados en una organización. ¡Sigue leyendo!

¿Qué son los valores? 

Los valores son el conjunto de cualidades o virtudes que rigen la vida de las personas. Cada individuo está dotado de valores que están estrechamente ligados a la educación que ha recibido en el hogar y que a su vez están anclados a la cultura que predomina en su entorno social.

Valores individuales 

Los valores individuales, como ya lo mencionamos, comienzan su adopción desde la infancia, siendo el seno familiar el lugar por excelencia donde estos se enseñan y demuestran, complementados luego por la formación académica y los diversos círculos sociales. Conforman la personalidad de cada individuo y contribuyen al desarrollo organizacional. 

Así como una organización define sus valores, cada persona tiene una definición de los mismos y son los estándares que rigen su tipo de comportamiento individual. 

Los valores individuales son flexibles y se van modificando a medida que la persona madura, por eso resulta importante que estén regidos por la ética y la moral que cada persona ha adoptado. 

¿Qué son los valores organizacionales?

Así como hay valores que, en conjunto con tradiciones, símbolos y creencias, definen la cultura de una sociedad o país, también los hay en el desarrollo organizacional.

Los valores organizacionales son las cualidades y principios que son usados por un grupo laboral, que les permiten funcionar en armonía, cordialidad y productividad, y también forman parte de la cultura que predomina en una empresa.

Importancia de los valores organizacionales 

Los valores organizacionales contribuyen de forma significativa a cohesionar a los equipos de trabajo y, cuando se viven de forma homogénea por todos los colaboradores que componen la colectividad, se transforman en un elemento que comparten y los hacen parte de un grupo con características similares.

Cuando son implementados de manera correcta, permitirán el desarrollo de un clima organizacional adecuado y, por el contrario, si no son asimilados por los colaboradores adecuadamente, pueden perjudicar el entorno.

Tipos de valores organizacionales 

Existe una gran variedad de valores organizacionales y cada corporación los llama de manera distinta, pero basta con comprender su esencia y concepto. A continuación, algunos de los más comúnmente utilizados por las compañías:

  • Respeto: reconocer y aceptar las cualidades de otro ser humano; implica la aceptación de los derechos y obligaciones del otro.
  • Eficiencia: consiste en realizar las funciones laborales propias de manera ágil, sin errores y con el mínimo de recursos.
  • Creatividad: la capacidad de imaginar soluciones diversas, divergentes y diferentes a las conocidas, y cuya implementación sea posible con los medios de los que se dispone.
  • Responsabilidad: hacerse cargo de las obligaciones y deberes adquiridos sin necesidad de supervisión ni coacción.
  • Puntualidad: cumplir adecuadamente de acuerdo con los tiempos previstos para cada caso, como pueden ser la hora de entrada al trabajo, llegar a tiempo a las juntas y/o citas, entrega de informes, y en general toda aquella función que implique un deadline.
  • Honestidad: actuar con transparencia, decir las cosas con estricto apego a la verdad y a la ética.
  • Cumplimiento: ejecutar las tareas encomendadas, en tiempo y forma, bajo los estatutos establecidos.
  • Amabilidad: actuar con afabilidad, empatía y cordialidad hacia los demás.
  • Colaboración: saber interactuar, cocrear, ayudar y desempeñar funciones en conjunto con otras personas bajo la persecución de un fin común.

Valores vs. competencias laborales 

Así como las competencias laborales son básicas para el desarrollo organizacional y la obtención de buenos resultados de negocio, los valores también son muy deseables al momento de definir su cultura y forman parte del propósito, junto a la visión y misión de la empresa.

Mientras las competencias laborales pueden ser medidas a través de una evaluación de los comportamientos, los valores no. Estos sólo se pueden definir. Los valores son lo que resulta importante para la organización, mientras que las competencias son las herramientas que lo respaldan. 

¿Cómo fomentar valores para el desarrollo organizacional?

Para lograr un desarrollo organizacional integral, primero es necesario desarrollar un modelo de competencias laborales asociado a los valores de la empresa. Después, una evaluación 360º puede ayudar a conocer el desempeño de las personas desde una óptica total, basados en sus fortalezas y debilidades. 

Al final será posible conformar planes de desarrollo en conjunto con los colaboradores. En Brivé contamos con Evou®, una solución que te permitirá identificar brechas por competencias de cada evaluado para conformar planes de carrera óptimos, impulsando el desarrollo de tu organización.

Entre las acciones de desarrollo organizacional más representativas que las empresas han puesto en marcha, se encuentran:

  • Programas de integración que faciliten y reduzcan el tiempo en el que un colaborador se familiariza con su nueva función y entorno laborales.
  • Programas de responsabilidad, donde los colaboradores pueden poner en práctica y enriquecer sus valores.
  • Horarios flexibles, con el fin de evitar la pérdida de horas en el transporte, así como ofrecer más control sobre el acomodo del tiempo dedicado a laborar para no interferir con otras actividades.
  • Horarios comprimidos; esto es, desempeñar el trabajo cubriendo las 48 horas que marca la Ley en México a lo largo de una semana laboral de cuatro días, para tener tres días libres, lo que favorece un mayor espacio para el ocio y la recreación.
  • Programas de bienestar a través del fomento de una cultura del cuidado integral de la salud para el colaborador y su familia.

Al contribuir al desarrollo individual se tiene como resultado un mejor desempeño organizacional. Si quieres aprender más sobre cómo identificar el talento que encaje con tus valores empresariales, descarga la guía gratuita. 

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